Me ha llamado la atención que la primera noticia, o el aspecto más destacado para el diario catalán, sobre la aprobación del "Estatut" es la petición del PP de convocar elecciones generales para que los españoles se pronuncien sobre la reforma catalana. No son los argumentos que avalan las hipotéticas bondades de esta "reforma", ni siquiera el acuerdo en si mismo, o la aprobación parlamentaria. El tema central es la oposición del PP ¿Con qué fines? ¿Provocar más asaltos e incendios a sus sedes? ¿Aislamiento? ¿Qué se les considere unos apestados socialmente hablando? Iremos dilucidando estas cuestiones en los próximos días.
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LA VANGUARDIA
Sábado, 1 de Octubre de 2005
EL PP PIDE ELECCIONES INMEDIATAS PARA QUE LOS ESPAÑOLES SE PRONUNCIEN SOBRE EL ESTATUT
Carmen Del Riego
Los populares exigen primero que se tramite el texto como una reforma constitucional
MADRID - La solución al Estatut aprobado por el Parlament son elecciones anticipadas en España. La conclusión es del PP, que ayer exigió al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, su convocatoria inmediata para dar oportunidad a los españoles de que se pronuncien sobre si están dispuestos a aceptar reformas como la del Estatut, que supone separarse de España.
La tesis del PP, expresada ayer por el secretario general de este partido, Ángel Acebes, tras consumarse la aprobación del Estatut, es que la responsabilidad de la situación que se crea con el nuevo Estatut y lo que eso supone para el futuro de España es única y exclusiva de Zapatero. Éste no incluía en el programa con el que se presentó a las elecciones generales una reforma constitucional del calado que supone la reforma estatutaria, ya que afecta al modelo de Estado. Por eso, subrayó Acebes, "todos los españoles deben ser consultados antes de que el Congreso adopte decisiones irreparables, como son la separación de España de una parte del territorio". Los españoles, insistió el número dos del PP, "tienen derecho a ser consultados".
Pero todavía queda un resquicio que haría que el PP no exigiera la convocatoria de elecciones: que la Mesa del Congreso - y ya se encargará de solicitarlo así el grupo popular- tramite el texto aprobado por el Parlament como una reforma constitucional y no como una reforma estatutaria.
La diferencia no es baladí. Los estatutos tienen la consideración de ley orgánica y, por lo tanto, necesitan ser aprobados por mayoría absoluta, con lo que los votos del PP no son necesarios. Por el contrario, la reforma constitucional requiere una mayoría reforzada, de tres quintos o dos tercios según los casos.
La petición se basa en que el PP considera que determinados artículos de la reforma del Estatut son, en realidad, reformas constitucionales, y entre ellos citan la inclusión del término nación,la ruptura de la unidad del Poder Judicial o el blindaje de competencias.
El PP ya esgrimió este argumento cuando se tramitó el plan Ibarretxe. Este grupo solicitó en la Cámara que se tramitara como reforma constitucional, lo que no fue aceptado por el PSOE. En aquella ocasión, los populares no llegaron a la petición de elecciones, porque los socialistas anunciaron de inmediato, a través del propio presidente Zapatero, que votarían en contra de la admisión a trámite del plan, pero en este caso los socialistas darán su apoyo a la tramitación de la reforma estatutaria de Catalunya. El PP no duda en equiparar la reforma del Estatut al plan Ibarretxe, e incluso Acebes considera que el texto del Parlament "es más preocupante que el plan Ibarretxe", porque a un contenido similar, "un proceso de secesión que busca la libre asociación con España", se suma el hecho de que el plan Ibarretxe "no venía impulsado por el presidente del Gobierno ni votado por el PSOE".
La situación creada es para el PP de "enorme gravedad", porque supone "una ruptura constitucional y la separación territorial de España". Además, según Acebes, representa "el fin de la igualdad entre los españoles", con lo que España se encuentra "en un momento de extrema gravedad por la asunción de riesgos innecesarios".
El análisis que hace el PP es muy negro: "Por primera vez en las páginas de nuestra historia asistimos a que un presidente del Gobierno ha azuzado a una comunidad autónoma para separarse de España". No sólo eso, sino que "rompe el espíritu constitucional que suponía que una parte de España no iba a imponer al resto su modelo". |
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Los políticos catalanes, con al excepción del PP, celebran el ‘acuerdo’ y manifiestan su alegría y esperanza.
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LA VANGUARDIA
Sábado, 1 de Octubre de 2005
MARAGALL AFIRMA QUE EL NUEVO ESTATUT ASPIRA A CAMBIAR ESPAÑA
Jaume V. Aroca
El president está convencido de que el término ‘nación’ se aceptará
BARCELONA - "Yo personalmente soy, creo que en realidad, lo somos todos, unos enamorados de estas Españas. Tanto, que las queremos cambiar un poco. No nos inhibimos. Las queremos cambiar un poco. Es el gran reto, el gran reto económico y político que tenemos: cambiar el marco en el que estamos. No sólo hablar de nosotros y ellos. No, no. Nosotros somos ellos también. Y en la medida en que lo somos, queremos cambiar un poco esto a lo que pertenecemos". El president Maragall más denso - lo que, de acuerdo con la experiencia, indica que fue el más emotivo- cerró ayer el pleno en el que durante tres días ha debatido la reforma del Estatut d´Autonomia de Catalunya.
La intervención de ayer de Maragall sirvió para explicar dos cosas: la primera es que, en opinión del president, el nuevo Estatut es, o debería ser, el punto del que arranca el cambio de la España autonómica hacia la España federal. Un objetivo que, según confesó en su discurso, le aliviará el tedio cotidiano tras estos meses de agitadísima negociación: "Nos moriríamos de aburrimiento si no tuviésemos por delante el reto de convencer a España, de seducirla, como alguien ha dicho estos días".
En segundo lugar, la intervención de Maragall sirvió para demostrar que tras el pacto que le obliga a prolongar la legislatura como mínimo un año y medio, lo que le apetece al presidente de la Generalitat es pasar página y emplearse a fondo en lo que él definió como "la segunda parte del cuatrienio" - o sea, la legislatura-, en la que la percepción de la acción del Govern ha de ser diferente, "porque la que se tiene ahora no es adecuada con la realidad", afirmó.
Pero, fundamentalmente, en su intervención de ayer Maragall envió algunos mensajes a España ahora que ya está claro que no será él quien defenderá la proposición catalana ante el Congreso en el pleno del 22 de noviembre en el que se tomará en consideración la iniciativa catalana. El primero, que Catalunya es singular: "La mejor manera de ahogar la autonomía, el nacionalismo y el sentimiento de patria de Catalunya ha sido muchas veces tratar de reconocer que cada uno se llame como se quiera. Tratar de reconocer que cada uno tiene el derecho a hacer lo que quiera. No es esto lo que propone Catalunya". Porque, como señaló anteriormente, "por la vía de la multiplicación de las identidades lo que se está intentando es ahogar las diferencias. Y las diferencias existen".
Segundo mensaje: el deber constitucional de la solidaridad de Catalunya con el resto de las comunidades autónomas tiene un límite.
Nuestro concepto de equidad es "si tú me ayudas, yo te ayudo; y si no, no". "Nosotros - afirmó más adelante Maragall- hemos llegado al punto al que podíamos llegar. Y nosotros hemos conseguido que las otras autonomías, en este momento, estén mejor equipadas... y ya es el momento de decirles: volad solas, ha llegado el momento de que voléis solas".
Tercer y último mensaje: Maragall se mostró convencido de que el término nación incluido en el preámbulo del texto del nuevo Estatut sobrevivirá a la negociación en las Cortes. "Espero poder decir, y que el futuro me dé la razón, que se equivocan quienes piensan que el término nación decaerá. Porque se aceptará, porque nuestra propuesta se aceptará. Porque los que han de hacerlo y decirlo, lo diremos y lo haremos. Miren - concluyó-, la paz en Euskadi y el Estatut de Catalunya son las pruebas de fuego de la España de hoy. Y las ganaremos. Y nuestro pueblo lo celebrará". Maragall concluyó su intervención sin ningún mensaje conciliador a los socialistas españoles, que ven en el Estatut más defectos que virtudes. Pero de ello se encargaron ayer y anteayer los portavoces del PSC. |
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LA VANGUARDIA
Sábado, 1 de Octubre de 2005
MAS HACE SUYO EL ESTATUT Y AGRADECE A MARAGALL QUE PERSEVERARA ANTE EL PSOE
Susana Quadrado
El líder de CiU pide unidad para que "España no nos dé la espalda"
BARCELONA - Artur Mas dio ayer por cumplido el objetivo que perseguía con la aprobación del nuevo Estatut en Catalunya. Su discurso desde la tribuna para explicar el sí de CiU no dejó lugar a dudas, y más desde el momento en que Mas hizo suyo el nuevo Estatut diciendo que responde a "nuestro proyecto" y que cubre las aspiraciones de una generación de políticos catalanistas de la que se siente su representante. "Ha hablado Catalunya con voz alta y clara. Hemos fijado un referente, un horizonte nacional (...). Ahora tenemos que hacernos respetar", proclamó complacido. El líder de CiU pidió que los partidos catalanes se conjuren en Madrid para "reclamar que España no nos dé la espalda", porque "Catalunya no ha dado nunca la espalda a España".
A Mas se le veía henchido, pese a su insistencia en que éste era un Estatut fruto del "mérito compartido", en alusión a los partidos que le habían dado su apoyo. El juicio sobre la contribución de cada cual en este proceso lo juzgarán las urnas, vino a decir. "No ha ganado nadie. Ha ganado Catalunya", concluyó. En este contexto, el agradecimiento que Mas dedicó al president Pasqual Maragall adquirió una significado especial. Al president le reconoció un doble mérito: por un lado, el de haber conducido al PSC hacia la vía de la reforma del Estatut cuando estaba en la oposición; y por otro, el de haber mantenido como presidente de la Generalitat esa "apuesta" pese a que en Madrid ya no había un gobierno del PP, "que seguro diría que no", sino uno del PSOE, que "podía decir que sí". Era una manera sutil de agradecerle a Maragall haber reconducido el acuerdo hacia unas posiciones en las que CiU se siente cómoda pese a las presiones del PSOE.
Mas afirmó que ahora la principal responsabilidad de la negociación en Madrid recae en el PSC, que es quien más arriesga con este proyecto de Estatut. Al partido de los socialistas catalanes también le dio las gracias por estar dispuesto a "asumir esta responsabilidad, que no es fácil". "Era imprescindible, en este punto de unión, no sacrificar el referente de futuro y la ambición de Catalunya simplemente por lo que pudiera pasar en Madrid. Ya lo afrontaremos. Juntos lo defenderemos", añadió. Y pidió con vehemencia que los partidos catalanes actúen como un solo hombre en el trámite del Estatut en las Cortes de Madrid, porque, de lo contario, "si el proceso acabara mal, no saldrá nadie indemne".
Su discurso de ayer entroncó perfectamente con el que él mismo pronunció de forma solemne antes de su designación como sucesor de Jordi Pujol. Tanto es así que en algún momento se diría que utilizó expresiones casi idénticas a las de esa conferencia que le entronizó como sucesor en CiU: "Lo más importante que hemos hecho es fijar un horizonte nacional (...). Sabiendo dónde tenemos que ir, yo estoy absolutamente seguro que llegaremos. No sé si más pronto o más tarde, ojalá sea a la primera; esto es lo que intentaremos (...). Seguro que vendrán tiempos futuros, que serán sustituidos por otros objetivos, más ambiciosos". Estas palabras dejaban constancia de que el proyecto de Mas, que ayer él mismo identificó con el del proyecto de Estatut que acababa de aprobarse, no es una opción de ruptura con España y se construye sobre la base del "catalanismo de la mejor tradición", con el que se ha identificado Jordi Pujol. La bandera de la autodeterminación, apuntó, será la de otra generación. |
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Sábado, 1 de Octubre de 2005
CAROD SITÚA LA REFORMA COMO PARTE DE UN PROCESO GRADUAL HACIA LA INDEPENDENCIA
Francesc Bracero
BARCELONA - El nuevo Estatut aprobado ayer por el Parlament representa para ERC tan sólo una etapa hacia el objetivo de la independencia de Catalunya. El presidente de ERC, Josep Lluís Carod-Rovira, expuso ayer ante el pleno del Parlament que acababa de aprobar la reforma que si el texto no es aceptado por las Cortes ahora, en unas circunstancias favorables, será imposible para siempre una relación amable entre España y Catalunya.
Al igual que en su día hizo el lehandakari Juan José Ibarretxe cuando defendió su proyecto soberanista en el Congreso de los Diputados, Carod consideró el Estatut aprobado ayer por el Parlament como "una mano tendida a España". "Un pacto - añadió- de voluntad real y sincera con el Estado".
Si ese ofrecimiento no es aceptado, prosiguió, "es que es imposible". "Si no nos quieren más que para pagar y llamarnos insolidarios, ¿qué hacemos, pues, todavía en España?". Carod mencionó a "esta España antipática" que considera que el Estatut no debería ni ser admitido a trámite. Si la reforma resulta rechazada, el líder independentista aseguró que "se deshará una ilusión colectiva, pero perderá también toda credibilidad el proyecto plural del que habla a menudo el presidente del Gobierno español".
Carod justificó la necesidad del Estatut por el bienestar, la calidad de vida, la modernización y la "continuidad nacional como pueblo en un Estado plural, en una Europa diversa, en un mundo globalizado".
El discurso de Carod tuvo también una profunda referencia a los aspectos identitarios del Estatut. Recordó que Pasqual Maragall "no es un presidente de una comunidad autónoma más". "Tenemos - observó- una historia nacional de regularidad institucional y, como la tenemos, la exhibimos".
El líder de Esquerra aprovechó su alocución para extender el ámbito de la nación catalana al "territorio de lengua catalana".
En una semblanza histórica, Carod reprodujo algunos de los comentarios de los parlamentarios catalanes de distinto signo político que defendieron en las Cortes el proyecto de Estatut del año 1931. Fueron referencias a Amadeu Hurtado, Manuel Carrasco i Formiguera, Umbert Torres, Joan Hostalrich y Rafael Campalans. Esa defensa no pudo evitar, según Carod, "un recorte formidable" del texto en Madrid.
Carod señaló que el Estatut "no es de derechas ni de izquierdas, sino de sentido común". Acabó el discurso con un "Visca la nació catalana, lliure, naturalment". |
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Sábado, 1 de Octubre de 2005
PIQUÉ VE EL TEXTO COMO UN INTENTO DE ALEJAR A CATALUNYA DE ESPAÑA
Josep Gisbert
BARCELONA - Josep Piqué ve el nuevo Estatut como un "intento de alejar a Catalunya del resto de España", porque, en su opinión, el texto aprobado ayer por el Parlament no persigue la mejora de los intereses de los ciudadanos, sino que encubre "segundas intenciones", en la línea de alterar la Constitución y el espíritu de la transición. Éste fue uno de los argumentos con los que el presidente del PP en Catalunya justificó el rechazo de su partido al contenido del nuevo Estatut, convencido de que "la voluntad de distanciar a Catalunya de España" se entiende de los partidos que se proclaman independentistas y nacionalistas, en alusión a ERC y CiU, pero resulta incomprensible de otros que "comparten este juego", en clara referencia al PSC en general y a Pasqual Maragall en particular.
El ex ministro consideró también que el texto, además de ser inconstitucional, resulta intervencionista y ofensivo por establecer un modelo de sociedad que, a su juicio, no se corresponde con el que defiende la mayoría de ciudadanos de Catalunya, y por pretender hacer incompatible el doble sentimiento de catalán y español. Josep Piqué quiso rebajar, en suma, la euforia de las fuerzas políticas que habían dado su visto bueno al nuevo Estatut, a las que apeló a no "trasladar a la ciudadanía expectativas que después pueden verse frustradas", y que está convencido de que así será, durante el trámite en el Congreso". |
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Sábado, 1 de Octubre de 2005
SAURA PLANTEA EL TEXTO COMO UN RETO AL ESTADO DE MÁS AUTOGOBIERNO EN UN PROYECTO FEDERAL
Silvia Hinojosa
BARCELONA - Joan Saura defendió ayer con entusiasmo el voto afirmativo de los diputados de ICV-EA al nuevo Estatut, "un sí esperanzado - destacó- y en mayúsculas, para abrir un proyecto de nueva etapa política e histórica en Catalunya". Saura calificó el texto aprobado como "de máximos", en tanto que "plantea al Gobierno central y a las Cortes un reto democrático: el reconocimiento de la plurinacionalidad del Estado y el desarrollo real y a fondo del autogobierno en una perspectiva federal". Y destacó el avance que supone respecto a los derechos sociales y en otorgar un mayor autogobierno, que permite "dar respuesta a los retos de Catalunya".
En su doble condición de conseller de Relacions Institucionals y de presidente del grupo ICV-EA, Joan Saura inició su discurso con una larga lista de agradecimientos por el proceso estatutario, entre los que destacó desde el papel del Govern y los grupos hasta la labor histórica del PSUC. Además, señaló que, "posiblemente, si no se hubiera producido un cambio político en Catalunya, no habría Estatut", porque este fue un compromiso del tripartito. También consideró decisivo "el cambio político en Madrid".
En este capítulo, Saura se refirió a las aportaciones de las entidades y los ciudadanos a la reforma estatutaria, y pidió "un ejercicio de humildad" entre los políticos catalanes para admitir que el proceso ha sido "excesivamente largo" y "a menudo aparecía más lo que nos diferenciaba que lo que teníamos en común". Esta situación, a su juicio, "ha tapado el fin esencial del Estatut de que las personas vivan mejor". Sin embargo, destacó que "tenemos la oportunidad de girar la situación" y "rehacer los vínculos con la ciudadanía" mediante la explicación de que "este Estatut responde a la vida cotidiana de las personas". El conseller se refirió al próximo trámite en las Cortes al señalar que "con seguridad tendremos acusaciones de todo tipo", que hay que afrontar "con una batalla de ideas basada en una verdadera cultura federal". Y explicando que el Estatut "no es una amenaza". Para ello, pidió unidad a los partidos catalanes, una apuesta por la movilización ciudadana que apoye la negociación en Madrid y buscar complicidades en el Estado. |
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La culminación del ‘Estatut’ (léase despropósito) es narrada de la siguiente forma:
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Sábado, 1 de Octubre de 2005
POR UN CÁLCULO, POR UNA COMA
Susana Quadrado y Francesc Bracero
El acuerdo del Estatut estuvo en un tris de frustrarse por sendas diferencias en financiación y educación
Barcelona - Artur Mas estuvo a punto de romper la negociación que CiU mantenía con el tripartito sobre la financiación un par de horas antes de que se formalizara el acuerdo. Ocurrió el jueves por la tarde en el Parlament, donde se desarrolló la última escena del larguísimo relato de intriga que acabó, como ya es conocido, con el pacto sobre el nuevo Estatut.
En la madrugada del miércoles al jueves, Francesc Homs se reunió con Ernest Maragall en casa de éste para analizar juntos la última propuesta de financiación, que el PSC conoció al día siguiente. Mas y su equipo estuvieron toda la mañana del jueves esperando una respuesta. Fue la peor. Los socialistas, que a mediodía reunieron a su ejecutiva, habían decidido que no aceptaban el modelo porque discrepaban fundamentalmente en dos aspectos: la cuota de retorno,en la que CiU insistía, y la llamada cuota de inicio,que debía servir para que la Generalitat se resarciera del mal funcionamiento de los sistemas de financiación vigentes.
Tras recibir aquel jarro de agua fría, una delegación del tripartito y otra de CiU se reunieron en los despachos del grupo nacionalista en el Parlament. Mientras tanto, llegaban noticias de Madrid de que el PSOE no quería el Estatut. Aquella reunión, rodeada por una gran expectativa, dio como resultado que, al salir, las dos partes estaban de acuerdo en que estaban en desacuerdo.
Tras aquel encuentro hubo otro tiempo de impasse en el que ambas partes se dedicaron a valorar en qué podían ceder y hasta dónde estaban dispuestos a aguantar para llegar al pacto. En los despachos de CiU, el equipo técnico de Artur Mas elaboró una propuesta para calcular la controvertida cuota de inicio.Mas estaba seguro de que sería asumible para los socialitas y que, en los despachos del PSC, no iban a rechazarla. Enviaron el papel y esperaron la respuesta. Llegó por teléfono. Al tripartito tampoco le gustaba.
Y en ese momento se produjo la crisis. Mas estuvo en un tris de arrojar la toalla, hasta el punto de que la dirección se llegó a plantear convocar una rueda de prensa para anunciar el no de CiU. Pero fue Artur Mas quien pidió calma. "Esperemos. Todavía se puede arreglar", les dijo. Y así fue. Tras aquella crisis, todo empezó a funcionar en el sentido contrario. Los nuevos mensajes cruzados a ambos lados del Parlament apuntaban al consenso que se fraguó pasadas las diez de la noche, cuando Mas acudió al despacho del president Maragall. El acuerdo no se cerró con el pacto sobre la financiación, sino que quedó en el aire a falta de resolver un nuevo frente - en el que Unió se hizo fuerte- sobre la laicidad de la escuela pública. Las posturas de principios sostenidas por Unió Democràtica, por una parte, y por ICV-EUiA, por otra, amenazaban con romper la mayoría que buscaban formar el tripartito y CiU para dar vía libre al Estatut. Era el segundo apartado del artículo 21, sobre los derechos y deberes en el ámbito de la educación. El texto reza: "Las madres y los padres tienen garantizado, de acuerdo con los principios establecidos por el artículo 37.4, el derecho que los asiste para que sus hijos e hijas reciban la formación religiosa y moral que vaya de acuerdo con sus convicciones en las escuelas de titularidad pública, en las que la enseñanza es laica". Esa última coma fue la clave.
La solución se impuso en una postrera reunión entre Maragall, Mas, Carod y Saura, pero se hizo de rogar. Saura no cedía. Carod recordó que en el Estatut de Baleares fue una coma la que resolvió un conflicto que también parecía irresoluble. La propuesta de Carod fue bien acogida por el tripartito. No tanto por Mas, quien les recordó que ese malabarismo sintáctico era algo así como hacer trampas. El líder de CiU entendió que era la mejor de las soluciones y que, sin ella, el Estatut no salía. Mas hizo como que no veía la coma que el tripartito metía con calzador y dio por bueno el texto. La modificación entró en el registro del Parlament con la coma escrita con bolígrafo sobre el texto ya mecanografiado. |
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Sábado, 1 de Octubre de 2005
EL PARLAMENT REMITE EL PROYECTO AL CONGRESO EL MIÉRCOLES E INICIA UN PROCESO QUE ACABARÁ EN JUNIO
José María Brunet y Josep Gisbert
Los tres diputados catalanes que defenderán la iniciativa serán nombrados el próximo jueves
MADRID / BARCELONA - El debate sobre el proyecto de Estatut se prolongará al menos hasta junio del 2006, según prevén todos los grupos. El texto tiene que pasar el doble filtro del Congreso y del Senado. La parte fundamental de la negociación discurrirá en la Comisión Constitucional del Congreso, que preside Alfonso Guerra. El miércoles, el presidente del Parlament, Ernest Benach, hará entrega del proyecto al presidente del Congreso de los Diputados, Manuel Marín.
El proceso que debe seguir el texto pone de manifiesto su naturaleza pactada entre el Parlament y las Cortes españolas. Lo demuestra, por ejemplo, el hecho de que, una vez admitido a trámite el proyecto, se abrirá un periodo de presentación de enmiendas cuya discusión corresponderá a una ponencia mixta, formada por una delegación del Parlament y otra de la Comisión Constitucional de la Cámara Baja.
Esta ponencia será el órgano parlamentario al que corresponderá el trabajo técnico y político más duro. Antes de eso, el primer momento solemne en la larga tramitación del proyecto será su presentación en el Congreso. Esta sesión parlamentaria podría tener lugar a comienzos de noviembre. La presentación correrá a cargo de una delegación del Parlament, que estará integrada por tres miembros. El próximo jueves se nombrarán esos diputados. Aunque todavía no hay ninguna conclusión, lo más probable es que sean los presidentes de los tres primeros grupos: Artur Mas (CiU), Manuela de Madre (PSC) y Josep LLuís Caord-Rovira (ERC). Parece descartada la fórmula de que sea Maragall quien defienda el proyecto.
El texto pasará con toda probabilidad este examen, que sólo supone la admisión a trámite. En teoría, este debate tendrá lugar en dos meses. La Mesa del Congreso establecerá un plazo de presentación de enmiendas que podrá ser ampliado. Ala hora de la verdad, esta fase se prolongará al doble o el triple, según todos los grupos parlamentarios.
Los textos serán analizados y votados separadamente por las delegaciones del Parlament y de las Cortes. Han de contar, pues, con el beneplácito de ambas partes. Es importante señalar que no se exige unanimidad en las votaciones, ya que basta la mayoría simple, que se obtiene mediante el procedimiento de voto ponderado.
Si al final no hay acuerdo entre las delegaciones parlamentarias, la Comisión Constitucional puede aprobar un texto por su cuenta y mandarlo al Congreso. El Parlament puede aceptar este dictamen o retirar el proyecto. Si éste llega al pleno y es aprobado, pasa al Senado. En la Cámara Alta se repite el proceso y, si se introducen enmiendas, el Congreso tiene que volver a pronunciarse. La votación definitiva en el Congreso implicará que el Estatut queda aprobado si lo apoya la mayoría absoluta de la Cámara. |
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Sábado, 1 de Octubre de 2005
NO HAY BILLETES
Alrededor de 400 personas de la sociedad civil asistieron a la votación del nuevo texto catalán
BARCELONA - Las tribunas del Parlament vivieron ayer un lleno más propio de los grandes acontecimientos deportivos. Se hubiera podido colgar el cartel de no hay billetes. Pero no eran el Barça ni el Espanyol quienes luchaban por un título, sino que Catalunya estaba a punto de vivir un día histórico con la votación de su Estatut. Alrededor de 400 personas de diferentes ámbitos de la sociedad civil quisieron ver in situ - y algunos salir en la foto- ese momento. Y es que tras muchos meses de dimes y diretes, de discusiones por la financiación, por una coma más o menos, o por el concepto de nación; y es que tras dos días de maratonianas sesiones en el Parlament, de esfuerzos por conseguir un acuerdo, llegó el momento de oficializar el proyecto de reforma.
Entre los asistentes destacaban algunos de los nombres clave del catalanismo político de las últimas décadas, como el ex president de la Generalitat Jordi Pujol, los ex presidentes del Parlament Heribert Barrera y Joan Rigol. Otros de los asistentes fueron el alcalde de Barcelona, Joan Clos; los ex consellers convergentes Macià Alavedra y Xavier Trias; el presidente de la Diputación de Barcelona, Celestino Corbacho; la vicepresidenta del Congreso, Carme Chacón; el senador Carles Gasòliba, el diputado en el Congreso Joan Puigcercós, la esposa del president Maragall, Diana Garrigosa, o el presidente del Futbol Club Barcelona, Joan Laporta.
Tras el sí del hemiciclo al Estatut - con la excepción del voto de los diputados del PP- llegaron los abrazos, las felicitaciones y las fotos de rigor en los pasillos del Parlament.
Y en este ambiente de celebración - era momento de olvidar aunque sólo fuera por unos instantes meses de arduas negociaciones- no podían faltar el cava y los canapés.
Entre los más felices se encontraba Jordi Pujol, quien no dudó en felicitar frente a una nube de cámaras y ansiosos periodistas a Mas y Maragall por haber sacado adelante el nuevo texto catalán. "Es un día bonito, de alegría. Y... ¿por qué? Pues porque hubiera podido pasar una cosa fatal: que se hubiera aceptado un mal Estatut. Pero finalmente ha salido un buen Estatut", dijo un exultante Jordi Pujol, curtido en mil batallas, a quien el entusiasmo del momento no le hacía perder de vista el futuro político que se avecina: "Ahora hemos de empezar a pensar en lo de Madrid. Catalunya hoy está en muchos aspectos en una encrucijada". |
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La reacción en Madrid es detallada en el popular diario barcelonés.
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Sábado, 1 de Octubre de 2005
TOQUE DE QUEDA EN EL PSOE, ZAFARRANCHO EN EL PP
Enric Juliana
Zapatero escribió de su puño y letra la declaración que leyó la vicepresidenta Fernández de la Vega
MADRID - José Luis Rodríguez Zapatero escribió de su puño y letra la breve declaración institucional que leyó la vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega en la conferencia de prensa posterior al Consejo de Ministros. Consigna: respeto a la amplia mayoría del nuevo Estatut - a diferencia del plan Ibarretxe en la Cámara vasca- y apelación al rigor constitucional. Masajes Zapatero: linimento y vigor.
Fue un día arduo ayer en la Moncloa. El presidente tuvo que emplearse a fondo para que el PSOE no se abriese como un abanico ante el previsible ataque en cuña del férreo Partido Popular. La tensión en las filas socialistas por el pacto de Catalunya supera en bastantes grados el malhumor exhibido en público. El evidente disgusto de los afectos al ideal jacobino se entremezcla con el creciente malestar del socialismo meridional, cada vez más obsesionado por las señas de identidad, por mantener bien alta la bandera de la igualdad y de la igualación.
Encabezan la procesión algunas personalidades dotadas de un finísimo sentido de la oportunidad, como el ministro de Defensa, José Bono. En vísperas de la celebración de la fiesta nacional del 12 de Octubre, Bono caracolea como un caballo de Jerez. Está que se sale. Tanto es su entusiasmo que el jueves a punto estuvo de abrazar en los pasillos del Congreso a Alfonso Guerra, con quien no intercambiaba los buenos días desde el 35. º congreso del PSOE. Como el lector recordará, la corriente guerrista hizo todo lo posible para que el hombre de La Mancha no alcanzase la secretaría general del partido el año 2000. Por esa brecha inició su ascenso el hábil Zapatero.
En plena fase de fibrilación - estimulada con unos cuantos voltios por el vibrante discurso de Pasqual Maragall en el Parlament: "Queremos cambiar España"-, el PSOE corría ayer el riesgo de salirse de madre y aparecer como una torre de Babel: uniformista por la base, federal en las plantas intermedias y medio confederal en el ático catalán. Desde la presidencia del Gobierno se impartieron precisas instrucciones para evitar un desbarajuste coral. Decretado el toque de queda, la Moncloa sólo expidió un permiso pernocta para el presidente del partido y de la Junta de Andalucía, cabeza visible del malestar meridionalista. Manuel Chaves midió muy bien la longitud de sus palabras: "Como presidente de la Junta de Andalucía sólo puedo decir que no estoy de acuerdo con lo aprobado por el Parlament de Catalunya; no haré más comentarios, salvo uno: que la soberanía nacional radica en el Congreso de los Diputados, garantía máxima de que todos los estatutos que están siendo objeto de reforma en España, tanto el catalán como el andaluz, el canario o el valenciano, serán constitucionales y solidarios".
También habló Alfonso Guerra, quien además de pase pernocta perpetuo posee licencia especial como presidente de la comisión Constitucional del Congreso, el órgano que, en primera instancia, deberá debatir y enmendar el proyecto elevado por el Parlament. Guerra estuvo cauto y profesional al manifestar que el debate será complicado y largo, porque "son muchos los artículos que plantean dificultades de encaje constitucional". Más significativas aún fueron las siguientes palabras: "El grupo socialista tiene una historia de disciplina interna muy importante". Conjuraba así una leyenda que viene circulando desde hace días por Madrid, según la cual unos cincuenta diputados socialistas estarían dispuestos a votar en contra del Estatut de Catalunya, pese a la voluntad de acuerdo que emana de la doctrina Zapatero. Esos cincuenta diputados, dice el runrún, estarían en busca de un capitán que los abanderase. Queda claro que el cabecilla no será Guerra, quien en caso de rebelión luciría las insignias de mariscal. También cabe descartar a Bono. El ministro de la Defensa caracolea, gestiona los tres ejércitos (tierra, mar y aire), pero no tiene mando sobre la tropa socialista.
Toque de queda en el PSOE hasta nuevo aviso y zafarrancho de combate en el Partido Popular. Ayer volvió a quedar claro que las abcisas y coordenadas de la estrategia popular mantienen el trazo aznariano. La secuencia es la siguiente: el lunes José María Aznar lanza la consigna de la semana al declarar que el proyecto de Estatut lleva en su seno el germen de un "cambio de régimen". Al día siguiente, Eduardo Zaplana, fino estilista, vincula las últimas bombas de ETA a "la semana del Estatut". El jueves, Mariano Rajoy fulmina con la mirada a una periodista que, en rueda de prensa, le pregunta si suscribe las palabras de Aznar sobre el "cambio de régimen". Y ayer, oficiando Ángel Acebes de portavoz, el PP exige que el Estatut sea tramitado como reforma constitucional y se someta al voto de los españoles... como si de un cambio de régimen se tratara. |
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Sábado, 1 de Octubre de 2005
CATALUNYA SE PRONUNCIA Y RECLAMA ATENCIÓN A ESPAÑA
Jordi Barbeta
El tripartito y CiU consideran que el Estatut reconcilia a las fuerzas del catalanismo
BARCELONA - Catalunya se ha pronunciado a través de sus representantes democráticamente elegidos y lo ha hecho de forma inequívoca a favor de una profunda reforma de su estatus político. De los 135 diputados del Parlament, 120 votaron ayer a favor de la reforma del Estatut, y sólo quince - los representantes del PP- lo hicieron en contra, en una solemne sesión en la que cada parlamentario emitió su voto puesto en pie y de viva voz.
En los discursos y en la mente de todos se situaba al mismo nivel la proclamación de Catalunya como nación y el desafío que supone para España atender las aspiraciones al autogobierno del pueblo catalán. No en vano la reforma suma el respaldo de más del 85% de los votos de los catalanes - frente al 12% en contra- y un eventual rechazo en las Cortes supondría abrir una crisis sin precedentes.
Quizá por ello, junto a la evidente euforia desatada por el éxito del proyecto de reforma, se notaba en los rostros la gravedad de la responsabilidad adquirida: "Somos unos enamorados de las Españas, tanto que las queremos cambiar", dijo el president Maragall, en la intervención con la que se cerraba la histórica sesión parlamentaria, pero luego añadió: "Se ha terminado hablar de nosotros y ellos, porque nosotros somos ellos", aunque también adoptó un tono exigente dirigiéndose también a España: "Si te ayudas, te ayudo, y si no, no". No fue muy distinta la reclamación del líder de la oposición, Artur Mas: "Catalunya ha hablado alto y claro y Catalunya no ha dado nunca la espalda a España; ahora que España no le dé la espalda a Catalunya. Hemos de exigir respeto". En la misma línea, el líder independentista Josep Lluís Carod-Rovira definió la propuesta catalana como "una mano tendida a España", pero advirtiendo también que si en las circunstancias actuales, que son las más favorables, no se logra establecer una relación amable entre Catalunya y España, habrá que concluir que esa relación es imposible. El líder ecosocialista, Joan Saura, subrayó que el Estatut "no es una amenaza para nadie". La sintonía de los cuatro grupos parlamentarios que habían apoyado la reforma se convirtió en una reconciliación de los partidos que se reclaman catalanistas, después de la brecha abierta por el pacto tripartito y la posterior crisis del Carmel. El Estatut parece haberse convertido incluso en el comienzo de una gran amistad entre dos personajes tan distintos y distantes como Pasqual Maragall y Artur Mas. Después de todo, Mas desde la tribuna del Parlament pronunció un sentido reconocimiento al coraje político que, a su juicio, ha demostrado el presidente de la Generalitat en su apuesta por una reforma ambiciosa del Estatut. En una jornada tan emotiva y especialmente difícil para la minoría que votaba en contra, el líder del PP, Josep Piqué, supo econtrar el tono para explicar de forma convincente el desacuerdo, que no sonó en absoluto estridente y que se situaba muy lejos del catastrofismo que los dirigentes nacionales de su partido practicaban con ahínco desde la capital.
Desde luego, que la aprobación del Estatut se celebrara ayer en el Palau de la Ciutadella mirando todo el mundo de reojo hacia Madrid tenía su explicación, porque desde el momento mismo en que trascendió el acuerdo político entre Maragall y Mas, sin que se conociera siquiera el contenido de los acuerdos, la artillería político-mediática capitalina abrió fuego a discreción y no cesó en todo el día.
Está claro que el PP pretende utilizar el Estatut como su principal arma arrojadiza contra el presidente del Gobierno y no dejó pasar ni 24 horas para abrir las hostilidades. El secretario general del PP, Ángel Acebes, consideró que la reforma pretende cambiar la Constitución y exigió para su aprobación mayoría cualificada de dos tercios o bien disolución de las Cortes y elecciones anticipadas. El Gobierno apenas se dio por aludido por los excesos de gesticulación de los conservadores. |
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LA VANGUARDIA
Sábado, 1 de Octubre de 2005
EL GOBIERNO RECIBE CON RESPETO EL ESTATUT, PERO LO REVISARÁ CON MÁXIMO RIGOR CONSTITUCIONAL
Cristina Sen
El Ejecutivo admite que el debate tiene muchos riesgos, pero cree que un buen fin le fortalecerá
MADRID - El Gobierno recibió ayer la aprobación del Estatut y su remisión al Congreso como un reto arriesgado, lleno de peligros, pero, al fin y al cabo, un reto que si acabase bien supondría un fuerte espaldarazo al modelo político que impulsa José Luis Rodríguez Zapatero. Riesgos y retos aparte, la primera evaluación que hizo el Ejecutivo de la propuesta catalana pivota sobre dos ejes. En primer lugar, se subrayó el respeto por un texto que "viene con consenso", pero por otro se marcó con claridad la línea que el Gobierno seguirá en la negociación, basada en la aplicación del "máximo rigor constitucional".
"Debemos garantizar - dijo la vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega- que el texto que salga del Congreso respeta la Constitución de la A a la Z". No hacen falta grandes explicaciones para comprender que el Gobierno, mediante el grupo socialista en el Congreso, va a enmendar cuestiones del Estatut de dudosa constitucionalidad, y se espera que esta participación de las Cortes sea bien aceptada por los negociadores catalanes. Pero en sus respuestas, De la Vega intentó restar cualquier dramatismo al debate enmarcándolo en un proceso de plena normalidad democrática, donde ahora la discusión cambia de lugar y llega a Madrid, como ocurrió también en 1979. La vicepresidenta había preparado ayer su primera intervención en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros con Rodríguez Zapatero.
El Ejecutivo no quiere dar la sensación de que avasalla o agravia a Catalunya con respuestas duras, tampoco considera que se esté, ni mucho menos, ante un nuevo plan Ibarretxe ni ante una propuesta que divida a los catalanes, pero necesita también definir con una cierta precisión que será necesario revisar a fondo una serie de aspectos. La vicepresidenta ya dio a entender que el modelo de financiación autonómica no cabe en el proyecto y que cualquier negociación de un nuevo sistema se debe de hacer en el marco de la multilateralidad con todas las autonomías. Recordó que el Consell Consultiu ya rechazó el primer modelo propuesto por el tripartito. Habrá cambios, por tanto, en este punto, pero las fuentes gubernamentales consultadas señalaron el modelo que ha llegado permite, por lo menos, que la propuesta de Estatut sea admitida a trámite en las Cortes. Esto no hubiera sido posible, aseguraron, si se hubiese mantenido sin cambios la fórmula de CiU.
En esta primera lectura y según los altos cargos consultados, tampoco se ven viable cuestiones como por ejemplo el blindaje competencial, la definición de competencias excluyentes, la revisión de leyes orgánicas e, incluso, la definición de Catalunya como nación. No es que Zapatero haya cambiado de opinión, sino que el Ejecutivo estima que la definición como nación debería de ir en el preámbulo del Estatut y no en el articulado. La negociación para pactar el texto se pilotará desde la Moncloa y el Ministerio de Administraciones Públicas con todos los grupos parlamentarios, especialmente el socialista.
El Gobierno reconoce que está ante una situación complicada en la que se juega mucho, pero se considera que, dentro de esta dificultad, era mejor que se aprobase el Estatut a que quedase encallado un proyecto catalán básico en la política de reformas de Zapatero. La cuestión, se señala, es que algunos sectores del PSOE no hagan el juego al PP y se minimice la tensión durante los próximos meses. |
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Las anécdotas también tienen lugar en la información del diario de Godó.
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LA VANGUARDIA
Sábado, 1 de Octubre de 2005
LA TORTILLA DE ERNEST MARAGALL
Ernest Maragall, secretario del Govern, tras mantener en su casa en la madrugada del viernes una larga negociación con Francesc Homs, al ver lo tarde que se había hecho y que todavía no habían cenado, optó por cocinar él mismo una tortilla con la que agasajó a su adversario político. Esta anécdota fue una de las más comentadas ayer en el Parlament |
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LA VANGUARDIA
Sábado, 1 de Octubre de 2005
LA MANO DE CARME FIGUERAS
Uno de los últimos escollos de la negociación fue la redacción del preámbulo, que por momentos pareció una cumbre insuperable, dada la profundidad del texto y la premura de tiempo. Los negociadores de los distintos grupos han reconocido la audacia de la diputada del PSC Carme Figueras para propiciar un pacto tan difícil en apenas unas horas |
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LA VANGUARDIA
Sábado, 1 de Octubre de 2005
PUJOL: "LO HABÉIS HECHO MUY BIEN"
Poco después de la histórica votación de ayer por la mañana, en pleno hemiciclo hubo un curioso encuentro entre el ex president, Jordi Pujol; el actual inquilino del Palau de la Generalitat, Pasqual Maragall, y el líder de la oposición, Artur Mas. Pujol saludó afablemente a ambos y les remarcó: "Lo habéis hecho muy bien". La escena fue recogida por las cámaras |
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LA VANGUARDIA
Sábado, 1 de Octubre de 2005
EL PUÑETAZO DE ARTUR MAS
En la reunión del pasado jueves entre los cincos líderes de los partidos y el president, Artur Mas tuvo que dar un puñetazo - literal- sobre la mesa para desbloquear el tema de la laicidad. En el gesto no faltó alguna palabra malsonante y Mas recordó que en su opinión desde el tripartito le estaban engañando con este tema desde julio |
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LA VANGUARDIA
Sábado, 1 de Octubre de 2005
LAS PATRONALES LOAN LA FINANCIACIÓN
Las patronales catalanas Fomento del Trabajo, Pimec, Cecot y la Cambra de Comerç destacaron ayer el "amplio consenso" logrado en el Parlament para la aprobación del nuevo Estatut y coincidieron en señalar las mejoras en la financiación para Catalunya que supondrá el acuerdo. Todas ellas confiaron en que el texto salga adelante en Madrid |
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LA VANGUARDIA
Sábado, 1 de Octubre de 2005
CID PIDE ELIMINAR EL CONCORDATO
La consellera de Educació, Marta Cid, abogó ayer por la eliminación del Concordato del Estado español con la Santa Sede para que "finalmente la enseñanza pública" sea "laica" en Catalunya, tal como introduce el nuevo Estatut. "Ésta es una meta importantísima y que debemos aceptar dando un sentido de normalidad y de continuidad", añadió |
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LA VANGUARDIA
Sábado, 1 de Octubre de 2005
UN LÁPIZ USB PARA ALMACENAR EL TEXTO
El presidente del Parlament de Catalunya, Ernest Benach, acudirá al Congreso de los Diputados el próximo miércoles para entregar al presidente de la Cámara, Manuel Marín, a las 12.00 h del mediodía, una memoria Flash USB que contiene el proyecto de reforma del Estatut d´Autonomia de Catalunya aprobado ayer en el Parlament |
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LA VANGUARDIA
Sábado, 1 de Octubre de 2005
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